«Escribo poesía,
y algunos me reprochan
que mis versos carecen de rima.
Para mí tiene poca importancia
si algunas de las estrofas
carecen de esmerada elegancia.
Todo mi interés
solamente va guiado
en no expresarme al revés.
Decir lo que el corazón siente,
y aunque no guarde armonía,
es mejor que si al guardarla se miente.
Ya ven la poetisa que soy,
sin regla ni disciplina,
pero a mí sólo me anima
demostrarme tal cual soy.
La libertad de expresión
es la rima cristalina
que brota del corazón»
y algunos me reprochan
que mis versos carecen de rima.
Para mí tiene poca importancia
si algunas de las estrofas
carecen de esmerada elegancia.
Todo mi interés
solamente va guiado
en no expresarme al revés.
Decir lo que el corazón siente,
y aunque no guarde armonía,
es mejor que si al guardarla se miente.
Ya ven la poetisa que soy,
sin regla ni disciplina,
pero a mí sólo me anima
demostrarme tal cual soy.
La libertad de expresión
es la rima cristalina
que brota del corazón»
La Rima, Sara Berenguer
Hoy nos ha dejado alguien muy especial. Una mujer feminista y femenina donde las haya. Una persona creativa y que no dejó de crear hasta que su salud se lo permitió.
Si buscais por Internet encontrareis montones de páginas que hablan de ella. De su vida, de sus logros y de su poesía.
Luchó por todo aquello que creía justo y jamás dejó de escribir. Desde la guerra civil, participó en diversos grupos activistas, entre ellos el de "Mujeres Libres".
"Al principio, cuando Mujeres libres se organiza, yo no estaba de acuerdo con ellas porque consideraba que para ganar la lucha, era preciso combatir conjuntamente, el hombre junto a la mujer.
Y como para mi, eso me parecía natural, no veía la necesidad de una organización de mujeres. Luego se nos informó de una conferencia de Mujeres libres. Yo no fui pero oí a tres camaradas al regresar burlarse de Mujeres libres ¿Qué es lo que buscan estas mujeres? ¿Convocar una conferencia? ¿Por quiénes se toman?. Eso me impactó. Me enfadé con ellos, contra los camaradas que sólo nos considerabas como madres de familia o como sirvientas.”
Era la hermana de mi abuela. Pese a la distancia que nos separaba no hemos dejado nunca de tener contacto.
La recuerdo por primera vez en mi infancia, en un verano que pasamos mi hermana y yo en Francia. Pasamos varios días en su casa y siempre recordaré su dulzura. Tenía una voz suave, de las que siempre dan amor y consuelo. Una sonrisa contagiosa. Unos ojos azules de ternura infinita.
Recuerdo la primera noche que dormirmos en su casa. Ella siempre iba con un moño y me sorprendió cuando se soltó su larga melena blanca antes de ir a domir y la tranquilidad que emanaba mientras nos hablaba y se peinaba. Nos acostámos mi hermana y yo con ella en su cama y nos habló con su dulce voz hasta que nos dormímos.
Luego fui pocas veces a verla, por la distancia, pero siempre nos esperaba con una de sus paellas y su sonrisa eterna.
Nos comunicamos por carta durante mucho tiempo. Luego por email. Siempre con esas palabras tan dulces, siempre transmitiendo tanto y tan bien.
Hoy, ya no vive en este mundo, pero nunca morirá para mí ni para muchísimas personas. Me gustaría poder escribir como ella hacía para ponerle palabras a mis sentimientos. Pero sé que no importa. Mi amor le debe de estar llegando, esté donde esté.

