viernes, 5 de marzo de 2010

La aventura de fotografiar


¿Realmente os parece tan extraño encontrar a alguien por la calle haciendo fotos? Pues parece ser que sí. Que es algo extraño.

El curso de fotografía que estoy haciendo es fantástico. Estoy contentísima de la cantidad de cosas que estoy aprendiendo. He encontrado a un grupo de gente que no sólo es maravillosa sino que además ¡son verdaderos artistas de la fotografía!

Me gusta la experiencia de ver el mundo desde la cámara de fotos. Hay tantas cosas y tantos momentos por captar.


La primera semana el tema del curso eran retratos. Me lo pasé de maravilla fotografiando a mis niños, que como son guapísimos (y no es amor de madre, es que lo son :)). Todas las fotos me parecieron preciosas. Y también me divertí con la reacción de algunos adultos ante la cámara. Nos resulta tan difícil relajarnos cuando nos fotografían. Bueno, al menos a mí... y a la mayoría de personas adultas que conozco. Los nenes son un mundo aparte.
Yo siempre salgo en las fotos con caras raras. Es como una reacción alérgica a la cámara, jajaja. Por eso prefiero estar siempre detrás.


Esta semana, la segunda del curso, el tema ha sido nuestra ciudad. Empecé ilusionadísima. Me encanta mi pueblo (o ciudad?) y estaba segura de que había montones de cosas preciosas por fotografías. Pero ahí he descubierto unas cuantas cosas:

- Lo que más me gusta de mi pueblo en realidad es la playa. El resto me he dado cuenta de que está muy descuidado.

- Si estás haciendo un curso de fotografía y hay que hacer fotos al aire libre, lloverá. Ley de Murphy.

- Si no llueve, cuando salgas a hacer alguna foto aparecerá uno de esos rayos de sol tan molestos que te dejan toda la foto blanca.

- Si no hay rayo de sol, aparecerá un coche, una persona o lo que sea y te estropeará el maravilloso encuadre que parecía fuera del mundo.

- Si no aparece un espontáneo cuando veas la foto en casa te darás cuenta de que hay un contenedor de basura detrás de la preciosa flor que fotografiaste o un escupitajo bien gordo en la preciosa acera de baldosas que te parecía tan bonita en la calle.

- Si quieres hacer una foto de un reflejo de un precioso edificio en un charco estará lleno de colillas (o escupitajos).

- Si fotografías un parque, los columpios, bancos, etc. estarán llenos de feas pintadas.

- Si no vives en una gran ciudad, la gente te empezará a mirar como si fueras un bicho raro, o pero aún, un psicópata que quiere hacer fotos de edificios "vayaustéasabépaqué".

- Y si no te pasa nada de esto, y se te ocurre como a mí hacer una foto de un edificio curioso del pueblo que resulta ser la comisaría de la policía local, entonces aparecerá como de la nada una moto de la policía con un guardia encima con esas gafas de sol que parecen parte del uniforme (pero si no hay sol!) y una sonrisa irónica y te dirá que está prohibido hacer fotos de los edificios de la policía. ¿Dónde pone eso? ¿Por qué entonces no hacen un muro que los tape? ¿Estaría entonces también prohibido hacer fotos del muro?


En fin, que ha sido toda una experiencia.

Por lo pronto yo sigo ilusionada con mi curso y sintiéndome un poco más friki de lo que me sentía hasta ahora.

2 comentarios:

Pececito arcoiris dijo...

Je, je, je, sabía que te lo ibas a pasar en grande!!!

Maria dijo...

Como me conoces :)