martes, 16 de junio de 2009

Tiempo (o la falta del mismo)

No se cuanto tiempo habré perdido.
Vivo tan deprisa que se cae de los bolsillos.
A pesar de todo he aprendido
si la noche es clara a la luna se le ve el ombligo.
¡mira que a la luna se le ve el ombligo!.

Ojalá me hubiera dado cuenta antes.
No siempre lo o urgente es lo importante,
tal vez sean las brujas tal vez el destino.
Yo siempre me pierdo en el mismo camino,
¡siempre en el mismo camino!

Este trozo de la canción de Fito que tanto me gusta se me viene en numerosas ocasiones a la cabeza últimamente.
Apenas tengo tiempo de nada entre el trabajo, la casa y los niños. De hecho a veces tengo tiempo, pero en ese tiempo "libre", generalmente por las noches, no me apetece hacer nada y dejo que mi mente quede en blanco perdiendo el tiempo con algún juego de ordenador que me ocupe la cabeza o simplemente mirando las estrellas en el balcón con mi costillo tocando la guitarra como compañía.

Se me pasan los meses como días, los días como horas y las horas como segundos. Es curiosa la relatividad del tiempo. Ya habló Einstein de ello.

Bueno, pero aquí estoy, por la gente que me sigue visitando y la que se preocupa por mí. Todo va bien, sólo que ahora mismo tengo tanto por hacer que no sé por dónde empezar.

Como últimas novedades mi Martín ya ha cumplido los 4 añitos. Por mi falta de tiempo no pude preparar el manjar para su fiesta de cumpleaños que me hubiese gustado, y sus invitados tuvieron que conformarse con patatas fritas diversas y el cake de chocolate que aprendía hacer de Penny. Por suerte no hubo quejas por ningún lado más que por mí misma y Martín se lo pasó de miedo con todo lo que había preparado su papi para la fiesta. También sus amiguitos lo pasaron bien.

Otra novedad es que a Matías ya le asoman sus primeros dos dientes. ¡Qué gracioso está con esos trocitos de dientes en el centro de su encía inferior! Me pasaría el día comiéndomelo a besos pero el nene prefiere intentar caminar y me intenta soltar las manos como si ya pudiese salir corriendo solo, jeje.

Por lo demás, no dispongo de tiempo para uno de mis hobbies preferidos: cocinar. Pero todo llegará. Ya sólo queda un mes para que podamos disfrutar de las valiosas y deseadas vacaciones. ¡Qué ganas tengo! Seguro que lo pasamos de miedo los cuatro juntitos durante las tres semanas de las que podremos disponer a nuestro gusto. Ya tiene Martín sus planes hechos: quiere ir al museo de la ciencia, al tibidabo, a la playa, a la piscina, al McDonalds... lo normal en un nene de su edad, vamos :)

Bueno, gracias por estar siempre ahí y espero poder asomarme de vez en cuando. De momento no puedo esperar más de mí. Espero que me podáis perdonar.

Muchos besitos.

5 comentarios:

Eva dijo...

Hola!
A menudo es bueno parar para volver a empezar, y como todo en la vida son prioridades. Tienes la suerte de poder disfrutar de tu familia y eso hay que aprovecharlo.
Gracias por compartir tu cocina con nosotr@s y espero volverte a ver por aquí.
Bs y hasta pronto!
Eva

SandeeA dijo...

aunque te echemos de menos, estás haciendo lo que tienes que hacer: disfrutar todo lo que puedes de tus hijos... te entiendo como siempre que compartes lo que piensas... si es que estamos conectadas! Pues Pablo ya anda y tiene 8 dientes, y no veas los ñacas que mete el tío jajajajaj

Penny dijo...

Eiii, ese tono tristón, arriba esos ánimos! Y la próxima vez que no tengas tiempo no dudes en decírmelo y yo encantada te preparo una tarta para tus niños, vale? Estamos muy cerca y lo sabes, así que a ti te dejo la elección de tomar un café un día!

Petonets guapa!

Pececito arcoiris dijo...

Hola Natilla!!!
Ya sabes que comparto la misma falta de tiempo apra todo y para todos...En fin, supongo que un día no sabré qué hacer con él y me aburriré como una ostra (no me lo creo ni yo, je, je). Ale, un beso muyyyy grande, vuelve pronto a este sitio tuyo tan acogedor.

Penny dijo...

Va todo bien? Llevas tiempo sin aparecer y estoy preocupada. Espero noticias tuyas.
Petonets.